lunes, 25 de febrero de 2019

La noche que nunca acaba (análisis).

La noche que nunca acaba (análisis).

 La noche que nunca acaba o Dayligth Saving (Horario de verano) según su título original, es una novela de misterio juvenil escrita por Edward Hogan, un joven escritor británico de treinta y nueve años de edad que ya se ha ganado renombre en la literatura británica. Ganador del Premio Elliott Desmond en 2009  por su primera novela, Blackmoor, y nominado a varios premios por sus otras tres novelas publicadas, trabaja actualmente en la universidad de Londres como docente para personas con problemas metales.

La noche que nunca acaba es una novela de suspense juvenil con toques de amor y amistad que se desarrolla en un trasfondo sobrenatural. Esta obra narra la aventura que vive Daniel, un adolescente con problemas emocionales y con algo de sobrepeso, en el complejo vacacional Mundo Ocio. Allí conocerá a Lexi, una misteriosa chica que le ayudará a superar sus conflictos interiores y le devolverá la confianza en sí mismo.
Edward Hogan demuestra en su novela debut en la literatura juvenil que es posible escribir una buena trama con tintes sobrenaturales para todos los públicos. Su estilo podría recordar a muchos al de Stephen King en sus comienzos, entre otras cosas por la caracterización de los personajes y el entorno creado: Daniel, un chico marginado por sus compañeros con un gran conflicto interior que le hace sentirse culpable, y Lexi, una chica extraña e igual de marginada que él, pero de un modo distinto. Son personajes que bien podrían sido creados por la maravillosa mente de King, pero que gracias a la visión que nos da Hogan de ellos pierden toda su oscuridad para adquirir un carácter más amable e incluso entrañable para el lector. Se podría decir que el entorno también es muy típico del maestro del terror, la acción se desarrolla en un parque lúdico típicamente americano, pero lo que hace verdaderamente rompedora a esta novela es como el autor consigue incorporar a la trama temas de actualidad como lo son la violencia de género, las adicciones, el bullying y los problemas emocionales de un adolescente, para que su obra resulte hasta didáctica y un gran ejemplo de superación personal.

Hogan introduce al lector en la vida de Daniel a través de sus pensamientos. La novela en su totalidad está narrada en primera persona por su protagonista, el cual da un toque humorístico y satírico a las descripciones. Estas te ayudan a imaginar con gran exactitud su entorno, ya que sabes que siente y escucha Daniel en todo momento, pero sin llegar a resultar largas y pesadas. Es una obra con un ritmo narrativo constante que no se ralentiza en ningún momento, el entorno y los sentimientos de su protagonista están en incesante cambio, lo que consigue que el lector se enganche y siga con ganas de seguir leyendo más. Los diálogos son una parte fundamental de la historia, ya que en ellos se puede observar el tipo de relaciones que mantienen unos personajes con otros y cómo van madurando psicológicamente. Y en cuanto a su estructura y tiempo interno, es una novela un tanto curiosa, ya que el presente, el pasado y el futuro confluyen juntos como si se tratase de un bucle, de un círculo en el que todo se repite de una forma u otra.

Estilo, significado y carga simbólica.

Si a una persona la repiten una y otra vez que está loca se lo acaba creyendo, si la dicen que es un inútil, si se ríen de ella por tener sobre peso y la maltratan e insultan diariamente se acaba hundiendo. Y si a eso lo sumamos que se sienta culpable por la separación de sus padres, y que no posee a ningún amigo ni familiar como punto de apoyo emocional, tenemos el conflicto interior perfecto para desatar el caos en la vida de cualquiera.

Ese es el caso de Daniel, un adolescente cuya vida es un infierno. Sus compañeros de clase le hace bullying, su familia está rota y los psicólogos del instituto le clasifican como un peligro tanto para él como para los demás. No es un chico que destaque en nada, odia el deporte, no tiene seguridad en si mismo y no tiene una buena relación con sus padres ni con nadie de su entorno. Pero a su manera es un personaje bello. Daniel es un chico que tiene una sensibilidad especial, capaz de perseverar cuando algo le importa y dar todo su cariño a las persona que estén dispuesta a estar a su lado pese a sus defectos.

La noche que nunca acaba es una novela que habla de superación personal, pero también de superar el sentimiento de culpa, ese remordimiento que persigue a los personajes y que los condena a repetir una y otra vez los mismos errores para autocastigarse. Tanto Daniel como Lexi tienen el peso de la culpa en su cabeza, por lo que ambos repiten, cada uno a su manera, el acto del que se sienten culpables. Pero gracias a la ayuda que se ofrecen mutuamente, consiguen sacarse de estos círculos viciosos que no hacían más que destruirles cada vez más y más. Ambos se hicieron comprender mutuamente que los errores por los que se autocastigaban en realidad no habían sido culpa suya, los dos habían sido víctimas de un destino cruel que les había llevado a realizar acciones que no desearían haber realizado. 
Lexi consigue que Daniel vuelva a creer en sí mismo, le ayuda a desinhibirse de la realidad encontrando una actividad que le relaje y se le de bien: la natación, y logra que se de cuenta de que los demás opinen sobre él no tiene porque ser cierto. A pesar de que su amistad sólo durase una semana, ella se convirtió desde el primer momento en su apoyo emocional, y le ayudó a superar la separación de sus padres y a mejorar su relación con ellos. En especial la relación que mantenía con su padre, ya que esta era un poco tensa debido a las borracheras que se cogía  diariamente y la falta de cariño y comunicación que tenía con Daniel, sumándole el echo de que eligió como lugar de vacaciones un sitio que su hijo odiaba al sentirse acomplejado por su cuerpo; al final de la novela esta relación se convirtió en una basada en la confianza y el cariño tras que padre e hijo superasen la separación.
Daniel a su vez también ayudó a Lexi. La hizo ver que hay personas por las que merece luchar en la vida sin importar las consecuencias, no todas las personas tienen porqué ser malas ni todos los hombres tienen porque querer acosar o violar a una mujer. Siempre hay gente buena dispuesta ha ayudar a los demás, aunque puede que ellas mismas estén tan rotas que esto no se vea a simple vista.

Otro tema a destacar dentro de la novela es el tiempo, el cual está presente durante toda la trama y es uno de los factores más importantes en ella, siendo tratado casi como otro personaje. El tiempo se ve representado varias veces con la metáfora de un círculo que no deja de repetirse, en el que presente, pasado y futuro se mezclan. Este concepto se ve varias veces fusionado con el sentimiento de culpa que cargan sobre sus espalda personajes como Daniel, Lexi o el padre del protagonista, que les sume en un continuo repetir de acciones que siempre acaban y comienzan en el mismo punto.

Opinión personal y valoración

Esta novela es el tipo de historias que te dejan tras leerlas el sentimiento de que son historias reales, que han ocurrido o están ocurriendo en realidad. Ya que los pensamientos de Daniel, sus miedos y experiencias, sumados a situaciones desgraciadamente tan reales como las adicciones o la violencia machista (que se ve reflejada tanto en la historia de Lexi como en el comportamiento de los chicos que conocieron al protagonista en la piscina) hacen completamente verosímil a la obra, que logra mezclar lo real con lo sobrenatural, sin necesidad de recurrir a lo fantástico. En mi opinión es una novela que por su carácter didáctico en los temas anteriormente mencionados, y por dar un punto de vista juvenil de ellos, sería la adecuada para que los adolescentes de hoy en día la leyeran y tomaran conciencia.
Es una obra interesante de principio a fin, mientras la lees tienes la contante pregunta de: ¿y qué ocurrirá después? que te impulsa a seguir leyendo. La única falta que tiene según mi criterio es el final tan rápido con el que termina la novela, las acciones se desarrollan demasiado rápido y el desenlace se abrevia en unos pocos capítulos que en mi opinión se deberían de haber extendido un poco más. Pero omitiendo eso, la novela en sí es una historia maravillosa que me enganchó desde el primer momento y que en un futuro me gustaría volver a releer.


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