La derrota de Don Rodrigo
El conde Olinos
Madrugaba el conde Olinos, mañanita de San Juan, 16A
a dar agua a su caballo a las orillas del mar. 16A
Mientras el caballo bebe canta un hermoso cantar: 16A
la aves que iban volando se paraban a escuchar; 16A
caminante que camina detiene su caminar; 16A
navegante que navega la nave vuelve hacia allá. 16A
Desde la torre más alta la reina le oyó cantar: 16A
-Mira hija como canta la sirenita del mar. 16A
-No es la sirenita, madre, que esa no tiene cantar; 16A
es la voz del conde Olinos, que por mí penado está. 16A
-Si por tus amores pena yo le mandaré matar, 16A
que para casar contigo le hace falta sangre real. 16A
-¡No le mande matar, madre; no le mande usted matar, 16A
que si mata al conde Olinos juntos nos ha de enterrar! 16A
-¡Que lo maten a lanzadas y echen su cuerpo a la mar! 16A
El murió a la media noche; ella a los gallos cantar. 16A
A ella, como hija de reyes, la entierran en el altar, 16A
y a él, como hijo de condes unos pasos más atrás. 16A
De ella nace un rosal blanco; de él, un espino albar. 16A
Crece el uno, crece el otro, los dos se van a juntar. 16A
La reina llena de envidia, ambos los mandó cortar, 16A
el galán que los cortaba no cesaba de llorar. 16A
De ella naciera una garza; de él, un fuerte gavilán. 16A
Juntos vuelan por el cielo, juntos vuelan a la par. 16A
Madrugaba el conde Olinos, 8-
mañanita de San Juan, 8a
a dar agua a su caballo 8-
a las orillas del mar. 8a
Mientras el caballo bebe 8-
canta un hermoso cantar: 8a
la aves que iban volando 8-
se paraban a escuchar; 8a
caminante que camina 8-
detiene su caminar; 8a
navegante que navega 8-
la nave vuelve hacia allá. 8a
Desde la torre más alta 8-
la reina le oyó cantar: 8a
-Mira hija como canta 8-
la sirenita del mar. 8a
-No es la sirenita, madre, 8-
que esa no tiene cantar; 8a
es la voz del conde Olinos, 8-
que por mí penado está. 8a
-Si por tus amores pena 8-
yo le mandaré matar, 8a
que para casar contigo 8-
le hace falta sangre real. 8a
-¡No le mande matar, madre; 8-
no le mande usted matar, 8a
que si mata al conde Olinos 8-
juntos nos ha de enterrar! 8a
-¡Que lo maten a lanzadas 8-
y echen su cuerpo a la mar! 8a
El murió a la media noche; 8-
ella a los gallos cantar. 8a
A ella, como hija de reyes, 8-
la entierran en el altar, 8a
y a él, como hijo de condes 8-
unos pasos más atrás. 8a
De ella nace un rosal blanco; 8-
de él, un espino albar. 8a
Crece el uno, crece el otro, 8-
los dos se van a juntar. 8a
La reina llena de envidia, 8-
ambos los mandó cortar, 8a
el galán que los cortaba 8-
no cesaba de llorar. 8a
De ella naciera una garza; 8-
de él, un fuerte gavilán. 8a
Juntos vuelan por el cielo, 8-
juntos vuelan a la par. 8a
Romance de Abenámar
-¡Abenámar, Abenámar, 8-
moro de la morería, 8a
el día que tú naciste 8-
grandes señales había! 8a
Estaba la mar en calma, 8-
la luna estaba crecida, 8a
moro que en tal signo nace 8-
no debe decir mentira. 8a
Allí respondiera el moro, 8-
bien oiréis lo que diría: 8a
—Yo te lo diré, señor, 8-
aunque me cueste la vida, 8a
porque soy hijo de un moro 8-
y una cristiana cautiva; 8a
siendo yo niño y muchacho 8-
mi madre me lo decía 8a
que mentira no dijese, 8-
que era grande villanía: 8a
por tanto, pregunta, rey, 8-
que la verdad te diría. 8a
—Yo te agradezco, Abenámar, 8-
aquesa tu cortesía. 8a
¿Qué castillos son aquéllos? 8-
¡Altos son y relucían! 8a
—El Alhambra era, señor, 8-
y la otra la mezquita, 8a
los otros los Alixares, 8-
labrados a maravilla. 8a
El moro que los labraba 8-
cien doblas ganaba al día, 8a
y el día que no los labra, 8-
otras tantas se perdía. 8a
El otro es Generalife, 8-
huerta que par no tenía; 8a
el otro Torres Bermejas, 8-
castillo de gran valía. 8a
Allí habló el rey don Juan, 8-
bien oiréis lo que decía: 8a
—Si tú quisieses, Granada, 8-
contigo me casaría; 8a
daréte en arras y dote 8-
a Córdoba y a Sevilla. 8a
—Casada soy, rey don Juan, 8-
casada soy, que no viuda; 8a
el moro que a mí me tiene 8-
muy grande bien me quería. 8a
moro de la morería, 8a
el día que tú naciste 8-
grandes señales había! 8a
Estaba la mar en calma, 8-
la luna estaba crecida, 8a
moro que en tal signo nace 8-
no debe decir mentira. 8a
Allí respondiera el moro, 8-
bien oiréis lo que diría: 8a
—Yo te lo diré, señor, 8-
aunque me cueste la vida, 8a
porque soy hijo de un moro 8-
y una cristiana cautiva; 8a
siendo yo niño y muchacho 8-
mi madre me lo decía 8a
que mentira no dijese, 8-
que era grande villanía: 8a
por tanto, pregunta, rey, 8-
que la verdad te diría. 8a
—Yo te agradezco, Abenámar, 8-
aquesa tu cortesía. 8a
¿Qué castillos son aquéllos? 8-
¡Altos son y relucían! 8a
—El Alhambra era, señor, 8-
y la otra la mezquita, 8a
los otros los Alixares, 8-
labrados a maravilla. 8a
El moro que los labraba 8-
cien doblas ganaba al día, 8a
y el día que no los labra, 8-
otras tantas se perdía. 8a
El otro es Generalife, 8-
huerta que par no tenía; 8a
el otro Torres Bermejas, 8-
castillo de gran valía. 8a
Allí habló el rey don Juan, 8-
bien oiréis lo que decía: 8a
—Si tú quisieses, Granada, 8-
contigo me casaría; 8a
daréte en arras y dote 8-
a Córdoba y a Sevilla. 8a
—Casada soy, rey don Juan, 8-
casada soy, que no viuda; 8a
el moro que a mí me tiene 8-
muy grande bien me quería. 8a
Anónimo

