Gustabo Adolfo Bécquer.
Gustavo Adolfo Bécquer nació en Sevilla el 17 de febrero de 1836, hijo de una Sevillana y del descendiente de una noble familia de comerciantes flamencos (de ahí la procedencia de su primer apellido) y pintor costumbrista, José Domínguez Bécquer. Tuvo siete hermanos, de ellos Valeriano el más querido de todos, y el que le acompañará hasta el día de su muerte.
A los doce años compuso su primer poema, una oda: Oda a la muerte de Don Alberto Lista, dedicada a uno de sus maestros andaluces. Más tarde, en la adolescencia, siguiendo con la tradición familiar Bécquer recibió clases de pintura, pero pronto descubrió que su verdadera vocación era la literaria. La pintura influyó mucho en su obra literaria, ya que su habilidad para el dibujo contribuyó en las precisas y detalladas descripciones que hace en sus obras.
En 1853 publicó sus primeros poemas de estilo clasicista, y un año después se trasladó a Madrid para alcanzar la gloria literaria. Su amor por la música lo llevó a frecuentar tertulias literarias y musicales, donde conoció a las hermanas Espín, hijas del director de orquesta del Teatro Real y con las que se cree que mantuvo un romance con una de ellas, Julia.
Ganarse la vida como poeta resultó difícil, por lo que tras un tiempo de dificultades económicas logró colaborar con diversos periódicos que le permitieron vivir modestamente y que también le permitieron difundir parte de su obra literaria.
A los veinticinco años se casó con Casta Esteban, hija del médico que le estaba tratando de tuberculosis, y con la que tuvo tres hijos. Pero este nunca fue un matrimonio feliz ya que Bécquer seguía enamorado de Julia Espín, y a los pocos años de casarse rompieron su unión.
En 1863 Bécquer sufrió una grave recaída de tuberculosis, y para su recuperación se fue a vivir con su hermano al monasterio de Veruela (Zaragoza), situado en las faldas del Moncayo y cuyo aire puro era conocido como tratamiento para la tuberculosis. Gustavo escribió allí las cartas agrupadas después en Desde mi celda, y también varias de sus leyendas están ambientadas en el Moncayo. A pesar de la breve estancia (no llegó a un año), esta etapa constituye una parte fundamental de la producción artística de los hermanos Bécquer (Valeriano era pintor).
Tras su recuperación los hermanos marcharon a Sevilla durante una temporada para luego volver a Madrid. En 1868 Gustavo perdió el manuscrito de sus Rimas en medio de los disturbios revolucionarios (la Gloriosa) y tuvo que recomponer toda la obra de memoria. En este tiempo también perdió su trabajo como censor de novelas y se trasladó a la casa de su hermano en Toledo con el fin de huir de la revolución liberal.
Pero tras esta tragedia y gracias a la ayuda de sus amigos, en la década de los años sesenta consigue ser director de publicaciones como La Ilustración de Madrid, y más adelante vuelve a ser censor de novelas.
En 1870 muere su hermano Valeriano, hecho que le conmocionó profundamente. Pero al poco tiempo de su muerte se logró reconciliar con su esposa, que vuelve a su lado, y tras pasar unos meses de penurias y de dificultades económicas, el 22 de diciembre de 1870, a los 34 años, murió Gustavo Adolfo Bécquer.
No se sabe con certeza cual fue la causa de la muerte de Béquer, su fallecimiento ha sido achacado a una última y grave recaí da tuberculosis, la sífilis o a problemas con el hígado. Pero él siempre había presentido que moriría jóven.
Un año después de su muerte y con el fin de ayudar económicamente a su esposa e hijos, son sus amigos quienes recogieron y publicaron toda su obra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario